miércoles, 15 de febrero de 2012

PREGUNTAS FRECUENTES

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PERFIL PROFESIONAL



Especializado en Pensiones y reclamaciones ante el estado Colombiano.
Asesor especialista en Comercio Exterior.
Profesor del departamento de Risaralda.
Auditor de la Contralorìa del departamento de Risaralda.
Auditor Nacional de Aduanas de la Contralorìa Nacional.
Profesor de Comercio Exterior.
Analista de Estudios Socio-economicos de Planeaciòn Municipal.
Director del Instituto de Desarrollo Urbano y Valorización de Pereira.

Autor de la monografìa "Quinchìa 100 años".
Autor del poemario intitulado "Poemas".
Autor de la novela "Tierra de aroma y pasión".
Autor de la novela "Nahomy".
Autor de la novela "Soliloquios".
Autor de "Coleccion de micro-cuentos y aforismos".
Autor de "Estas calles son mìas".
Columnista del Periódico La Tarde de la ciudad de Pereira.
Editor del Periódico Flecha Roja en su segunda Época.

Presidente del Concejo Municipal de Quinchìa.


Ha viajado por diferentes países del continente Americano, en donde ha recogido todo su bagaje poético e intelectual.

CONTACTO
EMAIL: learsico@yahoo.com

Dirección: Calle 37 No.26-21 Barrio Obrero,Cel. 57-315 -7719556

lunes, 13 de febrero de 2012

ESPECIALISTA EN PENSIONES


ASESORÍAS Y RECLAMACIONES EN PENSIONES DE VEJEZ E INVALIDES Y SOBREVIVIENTES. INCREMENTOS DE LEY PARA CONYUGES E HIJOS DISCAPACITADOS Y MENORES DE EDAD, INDEMNIZACIONES, HISTORIA LABORAL; ASESORAMOS A COLOMBIANOS RESIDENTES EN EL EXTERIOR
           

viernes, 10 de febrero de 2012

POETA Y ESCRITOR


PALMIRA
PAISAJE HECHO DE LUZ, COLOR Y POESÍA

Ciudad de cielo azul como la mar distante que no vemos; como el azul del mar  que no tenemos.
Como el cielo azul que besa las cimas
Dentadas de la salvaje serranía,
De donde bajan hilos de plata, como líquidos cristales, hasta penetrar las aguas tenebrosas
Del caudaloso Cauca.

Ciudad de cielo azul,
Que encuadra del Cárdenas la frondosa ceiba,
De gran altura y belleza
Y del Parque de Bolívar,
Su catedral majestuosa,
Que viola con su torre portentosa,
El dombo azul del planeta.

Imponente aguja de cemento y adobe
Que afronta del tiempo, la acción
Del  frío y la lluvia, del calor y del viento.

Ciudad de hermosas morenas  de ojos  claros y miel.

Ciudad de ilustres patriarcas, 
Descendientes de paisas,
Japoneses y caucanos, cultivantes
 De plátano, espigas y azúcar.

Tierra de ganado vacuno,
Tierra  de exquisitas fragancias y frutas
Que da la pecuaria  falda y llanura.

Corren por sus cintas asfálticas los camiones
Con sus caudas de vagones
Llevando azúcar a los rincones del mundo.

Digna eres del título de Capital Agrícola de Colombia
Por tus fértiles tierras.
¡Oh, Tierra ubérrima de Llano Grande y el Valle!

En tus senderos y parques
Están tus terrenales samanes y ceibas,
Entonando  sinfonías de vida,
Dando  sombra generosa a los dolientes hombres,
Amigos  o caminantes del día.

Mientras se elevan sobres sus copas verdes,
En vuelos pausados, las garzas blancas
En busca del  nido.
Cabalgan por las calles y senderos
Los Palmiranos en sus caballitos de acero;
Van por las veredas de Potrerillo  y  Buitrera,
Tierras remanso de paz, mientras un animoso vientecillo silva entre las débiles
 Ramas su canto de amor.

Los poetas de la tierra
Van presagiado desde ya tu destino,
Ciudad cruce de vías, llegó el momento
¡Oh Palmira! de ser la Ciudad del Futuro.

Tu nombre de miel, resonante y hermoso,
Se vuelve ambrosía en la boca del  pueblo
¡Oh ciudad de mis hijos y mía!

Al cruzar  el Parque de la Factoría,
Al son de los arpegios del viento,
El mes de agosto nos trae
Evocaciones de la infancia de ayer,
Cuando escuchamos el bullicio de los niños
Y muchachos jugando a la pelota
O lanzando sus cometas
Vertiginosas a los brazos del  viento.

Es el mes, en el cual vemos al colibrí refulgente,
libando la sabia palpitante del pomo azul de la tarde.

Sentimos cómo el alma se alegra,
Mientras las ondas del viento,
Entre las ramas flexibles del árbol,
Cantan su canción de verano
Y levanta en su vaivén las cometas
De rojo, oro, azul y de plata,
Rasgando el azul del espacio.

Algunas quedan prisioneras en  antenas,
Cables y postes  y otras,
Al son del viento alocado, bailan,
 Se balancean y hacen cabriolas
Con sus colas en la cabellera del cielo.


El cordel quema las manos al empuje del aire,
 Pero los ojos del chico fulguran
Al ver su papalote de flecos de oro
En los remolinos del viento.

La tarde azul del verano se engalana
Con las familias que visitan el parque,
Con los niños corriendo por el prado verde,
 Hacia los brazos del padre.

Las cometas vuelan y vuelan,
Jugando como mariposas que cortan el aire
 Al vaivén de sus alas de seda.

Los árboles tiemblan y tiemblan
Agitados por la brisa resfriante,
Mientras los visitantes
Del parque saborean  cholados.

Este paisaje de color, de niños,
Manos, cordeles y cometas atravesando
El espejismo del cielo, conforman un bello
Poema, una ánfora mágica,
Una mariposa de radiantes colores,
Digna de un cuadro de Rembrandt
O de un pintor palmirano.

Allí vemos la cometa danzando
Entre la reseda luminosa del sol,
Acariciada por remolinos de luz,
Haciendo cabriolas graciosas
Entre los vientos del sur.

Así es Palmira, ciudad hecha de luz,
Cuando disfrutamos su paisaje
Azul en las tardes de agosto.

Absorto en estas imágenes,
Susurran en mi imaginación
Los sonidos musicales del viento,
Como si brotaran de una lira
De cristal tocada por el Creador.

En este crepúsculo de vientos, y sol
Contemplo la tarde expirante,
Silenciosa... y miro, cómo bajan ingrávidas las cometas de los azules cielos
A la tranquila ciudad.

La tarde cayendo va,
El parque se va quedando mudo y sombrío,
Sólo queda la melancolía de la felicidad ya ida;
El viento se va metiendo vestido de sedas frías
Por entre las calles del centro.

Es un viento moreno del sur,
Que en sus cantos me va diciendo que las cosas
Alegres que hoy he percibido en el parque,
Nunca vuelven... ¡jamás!

Agosto mes que peina la cabellera del cielo
Con el viento moreno del sur.


ISRAEL AGUDELO CASTRO